Despacho de Scrimough — Novena Planta

Ir abajo

Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por J. Temperance Scrimough el Lun Feb 04, 2013 6:10 am

LAZARUS D. PERTHWINKE || 16.00 PM || NOVENA PLANTA. DESPACHO DE SCRIMOUGH

Tengo una reunión en menos de cinco minutos, ¿puedes irte de mi despacho… padre? —Temperance fulminó a su progenitor con la mirada. En primer lugar, él sabía lo poco que le gustaba verlo cerca de ella en el Ministerio. No se había independizado ya por placer sino por necesidad. En cierto modo, repugnaba su presencia y, en esos momentos, su secretaria ya la había avisado de que el señor Perthwinke estaba en el Ministerio. Tenía ojos en todos lados. Lo que menos necesitaba entonces era que los dos hombres se encontraran en su despacho. Su padre, hacía años, cuando aún estaba en Hogwarts, le había pedido —o más bien ordenado— que se alejara del profesor. ¿Por qué? Cosas turbias que su mente no quería conocer. Prefería mantenerse al margen. Pero un asunto más importante reclamaba entonces su atención. Kaden la miró por encima del hombro dejando una pequeña figura de recuerdo del viaje con Pearl a España. Temperance le mostró mínimamente los dientes mientras este giraba sobre sus talones para abandonar furioso el despacho de su hija. Finalmente, cuando sólo un aroma varonil impregnó cada mueble de su enorme despacho, Temperance se dejó caer sobre la silla.

Desabrochó suavemente la americana negra dejando a la vista la camisa del mismo color que el conjunto de pantalón y chaqueta. Apenas unas motitas rojas adoraban la prenda interior. Era bastante usual verla vestida de esa manera. Colores oscuros preferibles sobre los claros. Ya desde pequeña apuntaba maneras, solían decir. Era cierto. Pero ese día se había arreglado con esmero. No todos los días se reencontraba una alumna con uno de sus mejores profesores de la infancia. Porque sí, a pesar de sus diferencias, para Temperance, el profesor Perthwinke era uno de los mejores profesores que ella había tenido. Así pues, no podía fallar. Rápidamente, antes de que él se presentara allí, la enchufada cruzó el despacho sobrio y oscuro para asomar la cabeza por la puerta, buscando a su secretaria. La encontró correteando entre sala y sala, buscando vete tú a saber qué. La rubia bufó, llamándola con la mano. Hizo un gesto cortante en el aire, señalándole que no quería visitas entonces. La vieja asintió volviendo a sus quehaceres dos segundos después. Atroz, pensó la muchacha cerrando la puerta tras ella. Volvió a detrás de su escritorio y comprobó con una mirada que todo estuviera en su sitio. Incluso su melena. Se abrochó el único botón de la americana y esperó, impaciente, su llegada.







avatar
J. Temperance Scrimough
Jefa del Departamento de Misterios
Jefa del Departamento de Misterios

Mensajes : 40
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por Lazarus D. Perthwinke el Lun Feb 04, 2013 6:36 am

Y, con una pequeña explosión muda de color esperanza, su prestigiosa presencia trató de destacar entre todas las demás en ese recién conquistado lugar. Dándose poco más que diez segundos para respirar el ajetreo que caracterizaba el Ministerio a primera hora de la tarde, sintió la mano de uno de los encargados de las chimeneas, que con amabilidad plástica le rogó que se hiciera a un lado por si otro individuo deseaba llegar por esa chimenea. El profesor parpadeó un par de veces y retiró el hombro del alcance de la mano del otro varón, sintiendo su intimidad violada por ese simple gesto. Dejando que su largo abrigo negro ondeara tras sus largas piernas mientras avanzaba en dirección a la zona de ascensores, revisó el reloj que se abrazaba posesivo a su muñeca. Puntualidad ante todo.

Agarrándose a uno de las manillas que pendían del techo del ascensor, asintió con la cabeza indicando al mozo de ascensor que, igual que la otra mujer que había entrado, se dirigía a la novena planta. Departamento de Misterios, pronunció con acento cerrado el chico cuando ese aparato finalmente se detuvo tras un pling delator. Dejando pasar a la fémina, salió del cubículo para encontrarse de cara con una figura masculina que reconoció mas obvio entretener con charla que ni él ni el Señor Scrimough deseaban disfrutar en ese instante. Con el segundo asentimiento de cabeza de la tarde, deseó de vuelta las buenas tardes al padre de la persona que lo había citado contra todo pronóstico. Algo descolocado al caer en la cuenta de que Kaden se iba en lugar de llegar a la reunión, se preguntó por el motivo de la visita. ¿Intimar con su prometido? Aburrido de teorizaciones e hipótesis, anunció su llegada con dos sonoros toques de nudillos contra la puerta. Aguardó el permiso de acceso y cerró la puerta tras de sí una vez ingresó en un despacho tan masculino como el suyo, para su sorpresa—. Según esto, quería verme. —Blandió la carta.









avatar
Lazarus D. Perthwinke
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin

Mensajes : 34
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por J. Temperance Scrimough el Lun Feb 04, 2013 6:54 am

Sacó el reloj de bolsillo que siempre llevaba consigo para mirar de nuevo la hora. Un minuto tarde. Odiaba eso. Aunque fueran dos jodidas milésimas. No podían, simplemente, retrasarse. Bufó, pasándose la mano por el pelo una vez más, entre ansiosa y temerosa. Hacía demasiado tiempo que no lo veía. ¿Seguiría igual? ¿Lo habría visto su padre? ¿Lo habría relacionado con ella? Maldijo apoyando las palmas de las manos sobre la madera del escritorio. No podía hacerse más preguntas. Por el amor de Merlín, era un simple profesor. Estaba harta de lidiar con personas mucho más temibles que él. Estaba preparada para enfrentar el asunto que tenía entre manos. Por ella, por Pearl y, ante todo, contra todo pronóstico, por sus padres. Si alguno de ellos llegaba a enterarse de lo que ese profesor le hacía a su hermana… Temperance sacudió la cabeza. No puedes hacer caso a lo que Pearl diga, se recordó. Su hermana era una niña complicada, traviesa y demasiado astuta. Jugaba con la ventaja de tenerla ganada. Confiaba plenamente en la pequeña Scrimough pero eso no significaba que no conociera sus juegos con las mentiras. Entonces, cuando sintió los pasos por el pasillo embaldosado, se cagó. ¿Y si eso era un error? Está a menos de veinte centímetros, June. Diez, nueve… Carraspeó, irguiéndose.

Adelante. —El fuerte acento salió sin haberlo controlado. Su poco femenina voz retumbó en el despacho prácticamente vacío de adornos como el de un hombre entre las piernas de una mujer. Murmuró algo por lo bajo cuando él entró en el despacho sin ningún sentimiento en su rostro. ¿Cómo podía seguir igual después de tanto tiempo? ¿A qué demonios se dedicaba ese hombre? Sí, aparte de dar clase. Apoyando las yemas de los dedos sobre la mesa del despacho, Temperance asintió, clavando sus ojos cristalinos en los suyos—. Veo que no le ha resultado difícil descifrar el mensaje —respondió con cierta ironía. En realidad, no podía evitarlo—. Tome asiento, por favor —le ofreció una de las sillas de cuero negro con un gesto con la mano. Mientras tanto, ella buscó con la mirada la vitrina donde guardaba un par de botellas de alcohol y un par de vasos. No es que pudieran encontrarse esas cosas en todos los despachos del Ministerio pero, en fin, algún privilegio tenía que tener por ser hija del secretario del Ministro, ¿no?—. Hace mucho tiempo que no nos vemos, espero que no se haya olvidado de mí. —¿Cómo no iba a hacerlo? A pesar de no haberlo reconocido nunca, era una de las mejores en sus clases—. ¿Quiere tomar algo? —Mejor tenerlo contento antes de caer con toda su fuerza sobre él porque, sí, la tenía.







avatar
J. Temperance Scrimough
Jefa del Departamento de Misterios
Jefa del Departamento de Misterios

Mensajes : 40
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por Lazarus D. Perthwinke el Lun Feb 04, 2013 7:23 am

Se dejó sorprender por la ironía con la que fue recibido y, sintiéndose ligeramente insultado por ella, no dudó en dejar libre su locuacidad—. Efectivamente, quien la enseñara a escribir hizo un buen trabajo. Por lo contrario, no puedo decir lo mismo de quien le impartiera clases de caligrafía. —¿Si ella no sabía comportarse, a santo de qué iba a hacerlo él? Dibujando mentalmente una sonrisa sarcástica, no logró que la musculatura facial hiciera más que parpadear con serena indiferencia y procedió a guardarse la nota en el bolsillo interior del abrigo antes de acercarse a la silla. Se colocó delante y, mirándola con elegancia adulta, agarró las solapas del abrigo negro para que no se arrugara en exceso cuando se acomodó en el asiento. Cruzó una pierna sobre la otra, apoyando la espalda en el respaldo, y se acomodó hacia atrás algunos mechones que querían importunar en su frente. La siguiente afirmación trató de conmoverlo. No lo logró—. No insulte mi memoria, señorita Scrimoughfutura señora Perthwinke—. Será wisky escocés.

Apoyando una de las palmas de las manos sobre sus propias rodillas, siguió a la mujer hasta el mueblebar, del que dedujo más de cinco tipos distintos de bebidas más o menos mágicas. Dudaba que June supiera de su afición por el alcohol, acrecentada con el trote de los años. Sorbió ligeramente por la nariz y se dedicó a contemplar los detalles que, escasamente, adornaban el lugar de trabajo de su ex-alumna. Demasiado oscuro todo. Lamentablemente sus predicciones se habían vuelto ciertas y June era más Scrimough de lo que cualquier mujer podría desear. Pero no todas sus predicciones apuntaban tanto hacia su ideología, sino que no mentiría al afirmar que ya la había visualizado en un puesto con varios subordinados a su cargo. La pequeña había nacido para ordenar y mandar, pero, claro, quién era él para regalarle el ego admitiéndolo—. ¿Va a introducirme en materia? Dudo que me haya citado para tomar un trago. —Jugando a la impertinencia, el maestro todavía vencía y aleccionaba a la alumna.









avatar
Lazarus D. Perthwinke
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin

Mensajes : 34
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por J. Temperance Scrimough el Lun Feb 04, 2013 7:59 am

Pasó por alto su comentario ofensivo tomándoselo de la mejor manera que podía, mirando hacia otro lado. Después de todo, el profesor seguía siendo como cuando tenía diecisiete años. Un maldito cabrón irónico. Todos los poros de su piel, entre otras cosas, emitían grandes torrentes de sarcasmo y diversión. Las otras cosas eran pura sensualidad. Temperance sabía que él era consciente de eso. Sus movimientos, a la par que lentos, eran demasiado sexys para que nadie antes le hubiese contado ese pequeño secreto íntimo. Pero eso no era de su competencia. Nunca había reconocido esa clase de cosas con ningún hombre, desde luego, él no sería el primero. ¿Así que bebía? Oh, vaya. Quizás las cosas que Pearl le había contado fueran ciertas. De todas formas, prefirió averiguarlo por sí misma. Desviando la mirada de él para coger aire profundamente, se alejó del escritorio sin mediar palabra. Whisky escocés. Sabía elegir demasiado bien. Temperance, como buena norteña, poseía las mejores botellas de ese manjar de dioses. Su padre se había encargado personalmente de traerlas del mismo país. Escocia. Entrecerró los ojos levemente recordando las frías brisas marinas que la envolvían en su niñez. Suspiró casi inaudiblemente mientras sacaba la botella de la vitrina y un par de vasos bajos.

Una edad avanzada puede jugar malas pasadas, ¿no cree? —respondió con suave burla, acercándose por su izquierda para ofrecerle un vaso. El suyo lo dejó sobre la mesa con delicadeza femenina antes de servirle un buen trago del líquido embriagador del norte. Apoyando la botella sobre la madera oscura recubierta apenas por una dura carpeta en su lado, pudo recorrer la distancia que la separaba de la ancha silla de cuero negro. Tomó asiento, desabrochándose la americana. Se sirvió el whisky y se recostó en el respaldo, cruzando las piernas. Alzó la copa con lentitud enfermiza mientras evaluaba cada centímetro del cuerpo del profesor. Con soberana elegancia, como si estuviera acostumbrada a ello, llevó el borde del cristal a sus labios gruesos teñidos de un color rojo carmín acorde con el decorado de la blusa oscura. El trago no fue largo. Sintió cómo rasgaba su interior de una forma única. Apoyó una mano sobre su regazo, acompañándola contra la otra a los pocos segundos—. ¿Recuerda mi comportamiento en el colegio, profesor Perthwinke? ¿Mi excelente educación? ¿Mis sublimes resultados? —comenzó obligándolo a volver la vista atrás. Gracias a eso, en esos momentos descansaba en el más requerido despacho del Ministerio—. Tengo una hermana en Hogwarts. —Dejó caer una piedrita sobre él. Permitiéndole ver por dónde iban los tiros, se irguió sobre el respaldo, apostando sus ojos claros sobre los suyos. Desafiantes, controladores.







avatar
J. Temperance Scrimough
Jefa del Departamento de Misterios
Jefa del Departamento de Misterios

Mensajes : 40
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por Lazarus D. Perthwinke el Lun Feb 04, 2013 10:37 am

Aguardó con paciencia adulta a que ella juzgara su veredicto, sin real oportunidad a cambiarlo o mejorarlo. Se entretuvo contemplándola de soslayo sin mayor curiosidad con la que la miraría cualquier otro adulto diecisiete años mayor que ella. No parecía afectarlo el compromiso del que ella parecía evitar hablar. En lugar de comentar lo evidente, se dedicaba a hacerle perder el tiempo con atrevimientos de ese tipo. Agarró el vaso cuando ella se lo tendió y no midió palabra hasta que éste contuvo dos dedos de líquido color madera de jerez. Parpadeó con lentitud y alzó el vaso para contemplar a contraluz la textura y profundidad y claridad del líquido—. Atribuiré su inoportunismo verbal a una pronta edad y no a que, precisamente, sus sublimes modales hayan empeorado. —Finalmente se pronunció, ya habiéndola dejado acomodarse en su asiento e introducirlo en el debate que ocuparía la siguiente hora.

Apoyó la muñeca sobre la rodilla cruzada, sosteniendo el vaso sin haber saboreado todavía su contenido. No tenía ninguna prisa y, por algún extraño motivo, quería tener la mente sobria en presencia de aquella niña. Sí, lamentándolo mucho, era lo que veía. Seguía viendo a aquella muchacha de melena dorada y corbata de Slytherin, la casa que con gusto apadrinó. Por más que la miraba no apreciaba mayor diferencia que el atuendo. Era como ver a la joven June vistiendo cualquier traje de su madre, mujer que no guardaba especial aprecio ni rencor por parte del docente. ¿Qué estaba haciendo? Mientras la veía mover los labios, vistiéndose de una elegancia que no era natural en ella, por Scrimough que fuere, pensaba que se acababa de prometer con una cría por motivos que aún no comprendía. Si no era por atracción física, que por el momento su mente no quería evaluar, ni por afinidad mental, ¿qué estaba haciendo?— Pearl Scrimough, ambas tienen parecido razonable físicamente hablando —afirmó, adelantándose a presentaciones con un leve asentimiento mientras enfocaba permanentemente su mirada en la de ella, duro.









avatar
Lazarus D. Perthwinke
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin

Mensajes : 34
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por J. Temperance Scrimough el Lun Feb 04, 2013 11:03 am

Demasiadas eran las cosas a tratar para andarse con rodeos, se dijo a sí misma en silencio, entrecerrando levemente los ojos para comprobar si, su rostro, era tan perfecto desde más ángulos. Incluso pudo percibirse un pequeño movimiento ladeado de su cabeza para contemplarlo desde ese otro. Pequeñas arrugas se dibujaban en la comisura de sus labios, en el rabillo de sus ojos, los pómulos, antaño fuertes y jóvenes, eran cubiertos entonces por una barba de varias semanas, perfectamente recortada para la ocasión. Tan inmaculado que limitaba la libertad de la mente. O no. Porque la prodigiosa cabecita de Temperance creaba imágenes por doquier de ellos dos, discutiendo, debatiendo acaloradamente… Pero también tomándose un whisky como dos antiguos amigos. Oh, claro, ¿y qué más, Scrimough? La rubia sacudió la cabeza apartando el pelo de sus hombros, inclinándose con lentitud sobre el escritorio. Apoyó los codos sobre la mesa y posó la copa mientras buscaba su mirada, la cual no se había despegado de ella. La incomodaba. Sí. Todos sus músculos estaban en tensión. Como cuando estaba en Hogwarts. Ese hombre tenía un poder extraño sobre ella y no le agradaba una mierda.

Guardamos más que un parecido físico me temo —aclaró con rotundidad, dedicándole una sonrisa de lo más encantadora a la par que forzada. Se había notado. Ya creía que sí. Después de todo, eso mismo había deseado. Rodeó el cristal con el dedo índice, pensativa. ¿Por qué demonios no era Kaden quien se ocupaba de aquellos asuntos? ¿El padre de la niña?—. Han llegado a mis oídos acusaciones nada favorables a su futuro en el colegio, señor Perthwinke. —Directa al grano. Sin dolor. Con intenciones claras. Cartas sobre la mesa, profesor. Estaba demasiado alterada con ese tema pero consiguió mantener sus emociones a raya, dejándolas guardas en uno de los cajones del olvido, intentando mantener el control de la situación—. No me gustaría tener que abrir la boca para destituirlo de su cargo pero, en caso de que sean ciertos los rumores… —dijo sin atisbo de duda, con la misma expresión en el rostro que al principio—. ¿Conoce el Director su simpatía hacia las jovencitas… profesor? —La última palabra ya salió con sorna, burla y casi decepción. Pero en sus labios brillaba una sonrisa de lo más siniestra. Una de las pocas personas que la habían visto ya no estaban entre ellos, en el mundo de los vivos.







avatar
J. Temperance Scrimough
Jefa del Departamento de Misterios
Jefa del Departamento de Misterios

Mensajes : 40
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por Lazarus D. Perthwinke el Lun Feb 04, 2013 11:38 am

No reaccionó ante la sonrisa ajena, del mismo modo que tampoco lo habría hecho a un insulto verbal cualquiera. Se limitó a alzar un poco el brazo para acunar bien el vaso y acercárselo a los labios. Lo apoyó en el inferior, entreabriéndolos lo justo y necesario para mojárselos de ese líquido fuerte. Se relamió un poco mientras le daba tiempo a responder. Le sorprendió el modo en que se acomodó sobre el escritorio, como lo hacían en las películas cuando querían mostrar escote. Pero ella no tenía de eso. Y, de tenerlo, Lazarus aún no lo había apreciado. No respondió a lo de sus parecidos, luego le parecía un tema de conversación estúpido y sin consistencia o relevancia; pero lo que vino a continuación acertó directo a su pómulo derecho, abofeteándolo con ganas. Desconcertado, frunció el ceño y se permitió el lujo de otorgarle el beneficio de la duda—. ¿Perdón? —preguntó sin alterarse demasiado, por el momento, queriendo creer que no lo había escuchado bien. Lo que vió en su rostro no le gustó. Ni una pizca.

No he venido hasta aquí desde Liverpool para ser insultado por una niña que se cree alguien al haber conseguido un puesto de madre superiora en un Ministerio simplemente por ser hija de quien es. No sin pruebas fehacientes de la acusación, porque como tal la tomo. Y, permítame recordarle, señorita Scrimough, que es una acusación grave por la cual podría llevarla a los tribunales de esta misma institución. —Dejó el vaso con contundencia sobre la mesa, sin manchar nada de nada, y desdobló las piernas para alzarse en sus casi dos metros, colocándose bien el abrigo con indignación plausible. La contempló desde las alturas, con un brillo no frío que sí helado en la mirada. No iba a soportar tales ofensas de una donnadie con placa en la puerta de un despacho—. Y ahora, si me disculpa, tengo asuntos más importantes que atender. Y permítame recomendarle que, de tener demasiado tiempo libre, se busque un trabajo de verdad con la sudor de su frente. Las influencias no ganan juicios, y menos aún la diarrea verbal con menos fundamento que sentido crítico tiene usted al haber creído tal falacia sobre mi persona. —habló deprisa, casi de manera atropellada pero sin entorpecer su labia. Entonces, como si le urgiera, le dio la espalda haciendo ondear el largo abrigo y se dispuso a salir por la puerta como alma llevada por el diablo.









avatar
Lazarus D. Perthwinke
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin

Mensajes : 34
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por J. Temperance Scrimough el Mar Feb 05, 2013 2:46 am

Contra todo pronóstico, el señor Perthwinke no respondió exaltado. Al contrario, la examinó desde la distancia, en silencio, como si esperara una contradicción que no alcanzó a salir de sus labios. Después de todo, si eso se llevaba a cabo, ¿en qué posición quedaba su hermana? Temperance no era una niña. Ese trabajo que defendía a muerte la había obligado a madurar, a crecer. Conocía perfectamente bien las consecuencias de sus palabras. Pero, de igual modo, esperaba una reacción más sosegada. De no ser ciertas las declaraciones de Pearl, ¿por qué tomárselo entonces así? La rubia alzó una ceja, casi indiferente a sus palabras hasta que la retahíla de insultos —Temperance así consideraba aquellas burdas acusaciones hacia su persona— llegó hasta sus oídos. La hija mayor de Scrimough se puso de pie repentinamente, siguiéndolo con la mirada. Sus cejas se entornaron al instante. El semblante se endureció, los labios formaron una fina línea sobre el mentón y las manos envolvieron el borde de la mesa con fuerza, mientras sus perlas cristalinas se clavaban como dagas sobre la espalda del profesor.

No de un paso más. —Iba a pagar por sus palabras. Fuera o no mentira las afirmaciones de su hermana. Eso ya había quedado a un lado, aparcado por la tozudez de una mujer ya cansada de desprecios hacia su trabajo. Rodeó el escritorio con paso firme, apurándose hasta el último segundo para interceptar al hombre antes de la huida. Pretendía dejarle un par de cosas claras. Se coló entre la puerta y su enorme cuerpo. Temperance no era pequeña, y los tacones incrementaban su tamaño en seis centímetros, por lo que no tuvo que alzar la mirada para enfrentar sus ojos. Su acusación aún vibrara fuerte en las retinas de sus ojos. Su descontrol pugnaba por ser liberado. No se amedrentó. Cruzó los brazos sobre el pecho, conservando una elegancia propia de los Scrimough, mirándolo con una sonrisa ladeada, forzada—. Dígame una cosa, profesor. ¿Cuántos son los rumores fundados por su propia ambigüedad? ¿Cuándo se ha inmiscuido en ellos? ¿En qué momento de su vida ha defendido su posición? ¿Cuándo, desde que lo conozco, se ha tomado una acusación como ahora? Ilumíneme, señor Perthwinke, ¿por qué esta sí? ¿Será cierto entonces? ¿Habré dado justo en el clavo? ¿Cuántas han sido? —La respuesta a las primeras preguntas, era demasiado sencilla y obvia. Las demás había sido imposible controlarlas. El motivo por el que Temperance se mantenía alejada de la gente era precisamente ese, la falta de confianza. Entrecerró los ojos y dio un paso hacia él, intimidatoria—. Le reto. Lléveme ante el tribunal. Al final del pasillo a la derecha pero no se atreva a juzgarme por ser hija de Kaden Scrimough. No se atreva, Lazarus o tendré que demostrarle por qué, después de dos largos años, continuo siendo la jefa del departamento —lo amenazó con la mirada, apartándose de la puerta.







avatar
J. Temperance Scrimough
Jefa del Departamento de Misterios
Jefa del Departamento de Misterios

Mensajes : 40
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por Lazarus D. Perthwinke el Mar Feb 05, 2013 3:59 am

Pie derecho delante del izquierdo. Pie izquierdo delante del derecho. Dejando que ambos puntiagudos zapatos se disputaran una carrera entre ellos, se acercó a la puerta y, en consecuencia, se alejó de la acusación que la mujer había formulado. ¿Que no diera un paso más? Como si ella tuviera alguna remota posibilidad de ejercer autoridad en su persona. Rodó los ojos y siguió avanzando hacia la salida como si estuviera sordo. Lo que no podía fingir era ser inconsistente. Se mirara por donde se mirara, no podía pasar a través de ella, así que no tuvo otra que detener su último paso a tiempo para no acabar atropellándola. Enarcando unas de sus perfiladas y gruesas cejas, aguantó la mirada femenina mientras cruzaba las manos a su propia espalda en una posición solemne y relajada. ¿Estarlo? No necesariamente, mas aquel asunto -como tantos otros- no era de su femenina e impertinente incumbencia.

No me educaron para... —su intento de respuesta se vio pisoteado por la verborrea incesante que parecía controlar a la jefa del departamento más peculiar del Ministerio. Frunció el ceño, contrariado por tan malos modales. Mirándola con cierto aburrimiento inexpresivo, posando en ella el vacío de su cristalina pero astillada mirada, aguardó a que finalmente le dejara responder. Predica con el ejemplo, educa con la vara. Con un alzamiento de cejas preguntó si no iba a interrumpirlo una vez más—. Bien. La creí capaz de pensar con la cabeza, pero veo que esa la usa para sujetarse el cabello y poco más. De lo contrario no osaría rebajar tanto la imagen de su persona que pueda tener alguien con el reconocimiento del circulo educativo y de esta casa. —inquirió a modo de respuesta, refiriéndose a los servicios prestados al Ministerio en alguna que otra ocasión. Y, así, evitando una vez más indagar en temas que no creía pertinentes tocar en aquellos momentos, dio por finalizada la reunión—. Y, dejadme aclarar una cosa. No sois dueña del privilegio de llamarme por mi nombre, todavía. Guardad esas armas de mujer para dentro de seis meses, ahora me resultan un tanto indignas de alguien con su expediente. —Le indicó con la mirada, más paciente de lo que era, que esperaba que se hiciera a un lado.









avatar
Lazarus D. Perthwinke
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin

Mensajes : 34
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por J. Temperance Scrimough el Mar Feb 05, 2013 6:17 am

Las palabras del señor Perthwinke la habían hecho pensar. Meditar rápidamente sobre algo que llevaba atosigándola demasiado tiempo. Aparentemente, en el Ministerio, todos se burlaban de ella. Como en un principio había temido, Temperance no era más que una muchacha desvalida, sin futuro ni carrera quien no tenía dónde caerse muerta. Gracias a su padre había logrado ese trabajo, ese despacho, esa vida. Gracias a la influencia de su progenitor había alcanzado una gloria que no se merecía. La vida no siempre era justa y, quizás, hubiese alguien perfectamente cualificado esperando para enfrentarse a ese cargo, mucho mejor que ella, una simple niñata con complejo de supe heroína mal curado. Si bien eso era cierto, la que ocupaba la silla que de reojo miró, era ella. June Temperance Scrimough. Primogénita de los Scrimough, casa valiente y audaz entre las más puristas de Inglaterra. A sabiendas de que su padre era una estúpida rata de cloaca, lo defendía a capa y espada, erróneamente. Aunque los ideales del mayor le pareciesen un tanto equivocados, la sangre tiraba más que cualquier otra cosa. Defendería en privado las decisiones de Kaden. Otra cosa muy distinta era admitirlas en público. Y si él había considerado oportuno enchufarla como Jefa del Departamento de Misterios, entonces, debería aceptar gustosamente la confianza que el patriarca de los Scrimough había depositado en ella.

No pretendía dedicarle más de dos segundos de su tiempo. La semilla estaba sembrada. Entonces era suya la decisión de seguir indagando en la cuestión que Pearl había puesto sobre la mesa pues nada había sacado en claro, salvo una extraña reacción. Se disponía a volver a su escritorio cuando algo un tanto extraño ocurrió. Volvía, de nuevo, a subestimarla. Le encantaba hacerlo, claro. Debía ser uno de sus recientes adquiridos hobbies. Hacía dos años que llevaba valiéndose por sí misma, ganándose un salario a final de mes con el sudor de su frente, quisiera él o no admitirlo. Le daba bien igual. De ahí a tratarla como si fuera…

¿Quién se cree usted para decirme a mí cómo debo o no llamarlo? —inquirió desde su flanco izquierdo llevando las manos a las caderas—. Lamento mucho haberle causado un desasosiego tal que le dificulte la llegada de oxígeno al cerebro. Oh, lo lamento de verdad. —Parecía tan sincera como adulta—. Pero eso no le da ningún derecho a, en primer lugar, decirme qué tengo que hacer, en segundo lugar, suponer que dentro de seis meses —no entendía absolutamente nada—, seguiremos en contacto. Pues si de mí depende, esta será la última vez que tenga noticias mías. Si nada ha de esconder —recalcó con una brillante sonrisa—. Tenga usted muy buena tarde. Sabe dónde está la puerta. —Por supuesto, la tenía delante.

Sin más dilación, tras un leve gesto de cabeza, giró sobre sus talones para volver a su escritorio. ¿Seis meses? ¿Todavía? ¿A qué demonios estaba jugando? Cuando llegó a la mesa, se volteó para clavar la vista en su espalda, esperando a que desapareciese de su despacho. No había sido una buena idea. Él se iba con el partido ganado, a simple vista, y ella se quedaba peor de lo que en un principio estaba. Dolida y… Furiosa.







avatar
J. Temperance Scrimough
Jefa del Departamento de Misterios
Jefa del Departamento de Misterios

Mensajes : 40
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por Lazarus D. Perthwinke el Mar Feb 05, 2013 10:31 pm

Soy quien tomó parte en su educación, así que, sí, espero un mínimo de respeto por su parte, señorita Scrimough. —No le dio apenas tiempo a terminar su primera frase. Exigía algo que creía suyo: si bien no admiración, respeto. Sus palabras volaron contundentes directas a la oreja de la muchacha, que parecía hacerse más y más grande a cada frase que soltaba. ¿Tal vez era menos niña de lo pensado en primera instancia? Se negó una vez más a sí mismo el comprobarlo y siguió enganchando con una mano la muñeca contraria a su espalda, en una posición falsamente relajada. Como si ella no supusiera una amenaza, ¿acaso lo era, de hecho?— El caso es que ya no depende de usted. —Su voz rasgó el aire y obligó a cada uno de los vocablos pronunciados por aquellos carnosos labios a volver dentro de su húmeda y negra cueva. ¿Con qué finalidad se hacía la sueca? — La negación no la llevará lejos —puntualizó finalmente, refiriéndose a que por mucho que se hiciera la longuis en el tema del compromiso, en menos de lo esperada se vería moralmente obligada a portar un anillo de compromiso que él todavía no se había tomado la molestia de ir a escoger. Para qué mentir, no se hallaba especialmente entusiasmado con el compromiso, sino que era más bien una mera decisión protocolaria para salir del paso. Como aquel que tiene la milagrosa oportunidad de ver una gota de rocío congelarse por el frío de la mañana, Lazarus pudo verse reflejado cosa de segundos en la sonrisa de June. De inmediato, y como si la imagen le hubiera disgustado o incomodado, frunció el ceño y se convirtió en una estatua pensativa mientras ella se alejaba creyéndose vencedora de un encuentro que no hacía más que rebajarlos a ambos.









avatar
Lazarus D. Perthwinke
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin

Mensajes : 34
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por J. Temperance Scrimough el Miér Feb 06, 2013 1:34 am

Su educación no debió de ser muy buena cuando he terminado así, ¿no cree? —¿Por qué demonios no te piras por dónde has venido, profesor?, quiso escupirle pero eso sería darle pie a más burlas y mofas sobre su inmadurez. Aunque pareciese una cría, Temperance no lo era. Con el paso de los años había aprendido a crecer, obligada por el carácter de un padre demasiado posesivo, distante y estricto, entre otras lindeces. Había alcanzado un punto de retorno. O crecía o se quedaría, como su madre, bajo los faldones imaginarios de un hombre cuanto menos, obseso con el poder. No lo miró cuando arrastró la copa con pesadez por la mesa hasta alzarla. Ignoró su presencia. Esperaba que cogiera la puerta y se largara con su exquisita educación a otra parte. No conseguía alterarla hasta el punto de perder el control pero podría hacerlo si seguía por ese camino, mostrándose tal estúpidamente prepotente. Ansiaba con ganas cruzar la distancia que los separaba y arrancarle esa pose de un buen golpe pero las clases de autocontrol habían conseguido eso, que un hombre estuviera en su despacho, provocándola sin percatarse de ello, defraudándola con cada palabra y que, en vez de romperle los dientes como habría hecho hacía tiempo, prefiriera darle un largo trago al whisky—. ¿Que… que no depende de mí? —simuló una asfixia perfecta de la que pudo salir airosa sin mucha dificultad. Sonrió de medio lado, ladeando la cabeza—. ¿Depende entonces de usted? ¿También me perseguirá a mí por los pasillos? —La mueca de asco acudió a su rostro como agua de mayo mientras, con elegancia repugnante, apoyó las yemas de los dedos sobre la mesa, intentando hacerse la interesante—. ¿La negación? ¿La negación de qué exactamente? —quiso saber, empezando a preocuparse. No le gustaba hablar de algo que no conocía. Prefería enfrentarse a las cosas de frente, sin dar rumbos innecesarios. Al menos cuando no se trataba de ella. Porque cuando Temperance tomaba la decisión de ser una zorra… Oh, entonces no habría mago quien la soportara.







avatar
J. Temperance Scrimough
Jefa del Departamento de Misterios
Jefa del Departamento de Misterios

Mensajes : 40
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por Lazarus D. Perthwinke el Miér Feb 06, 2013 9:17 am

Cerró los ojos con fuerza, alzando una de sus manos para atrapar su tabique nasal entre el pulgar y el índice, ejerciendo cierta presión para obligarse a sí mismo a respirar con más calma. Quería reír al escucharla hablar. Pero no esa risa de persona a la que algo le ha hecho gracia, sino esa sonrisa con principio de demencia. Sentía que esa mujer podría volverlo loco, llevarlo por el camino de la amargura aun sin haber empezado a consumar una promesa de matrimonio. Permaneció de espaldas a ella pero compuso una mueca de incredulidad al irla escuchando más y más. Aquello no podía estar pasando; hacía no meses sino años que no se sentía tan rebajado por la palabrería absurda de una niña con cargo de mujer—. Sabe tan bien como yo que esta conversación no tiene pies ni cabeza —sentenció de modo tajante, cortando el aire con una mano en señal de que aquella conversación se había terminado.

La simple imagen de él llegando a casa y ella acercándose con un delantal a acercarle las zapatillas cada vez le parecía más tentadora; comparándola con la imagen que se estaba llevando de la nueva y crecida June. A ese paso, al llegar a casa lo que tendría que hacer sería evitar un Crucio. Bufó, peinándose hacia atrás la corta melena mientras peleaba por explicarse a sí mismo a qué venía que ella preguntara tanto. A no ser que... No. No podía ser. De golpe aliviado -parcialmente- la buscó con mirada vacía y se percató del alto porcentaje de la alternativa. ¿Y si realmente no sabía nada? Sus labios, en una mueca desganada, tardaron lo mismo en dibujar que desdibujar algo parecido a una sonrisa de pésame—. Culpe a mi sentido de la palabra y del honor, que si de mí dependiera no le faltarían pasillos por los que pavonearse sin noticias mías. Buenas tardes. Dé recuerdos a su hermana, la veré la semana que viene al iniciarse el curso. Comuníquele, si es tan amable, que le tendré una sorpresa preparada. —Y, sin más dilación, abandonó la sala dejando la puerta entreabierta para que el exquisito perfume de mujer que no le había pasado por alto lo persiguiera un rato.









avatar
Lazarus D. Perthwinke
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin
Prof. de Encantamientos - Jefe de Slytherin

Mensajes : 34
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por J. Temperance Scrimough el Miér Feb 06, 2013 10:33 am

Dígame entonces qué hace aún en mi despacho. —Acompañó sus palabras con una casi sonrisa ladeada. La evidencia brillaba ya en la frente del hombre. Apretó con fuerza el borde de la mesa. De no ser porque no tenía una mierda de fuerza, temería por la salud de ese objeto inanimado. No se permitió el lujo de caer en la tentación de cruzar la habitación y empujarlo ella misma hacia la salida. A patadas. No tener la razón, que la gente no se la diera fácilmente la ponía de los nervios. Le gustaba la gente pelota, esa clase de personas que con sólo una mirada eran capaces de prometerte el cielo. Aunque no tuvieran la mínima oportunidad de entregártelo. Ojalá un puñado de nargles se colaran por la pernera del pantalón hasta su más antiguo miembro. «No me olvidaré de mi hermana, puede estar seguro», quiso espetarle en la cara antes de que dejándole una sensación bastante fuerte, el profesor Perthwinke desapareciera de su despacho dejando tras él el aroma de la cólera, victoria y derrota. Nadie, en aquella estúpida y corta reunión, había salido victorioso. Mataría a su hermana. La sometería al beso de los dementores como no le dijese la verdad sobre ella y el jefe de la casa Slytherin—. ¡Nymph! —bramó la rubia con fuerza esperando a que su secretaría apareciera en el vano de la puerta—. Asegúrate de que conseguir toda la información habida y por haber en este mundo sobre ese hombre. Toda. Hasta cuántos dientes le faltan. —Temperance se giró sobre sí misma hasta quedar de cara al cuadro de su familia que su padre tanto había insistido en ver colgado. Sus ojos se posaron directamente sobre Pearl—. Recuerda lo que pasará si mañana a primera hora —eso significaba mucho antes de las siete de la madrugada—, no tengo los pergaminos encima de mesa.

La mayor de las Scrimough volteó la cabeza lo justo para dedicarle una mirada una mirada asesina a su secretaria. La vieja asintió, nerviosa, desapareciendo rápidamente del despacho. Le habían declarado la guerra a su hermana, por lo que Temperance respondería por ella.







avatar
J. Temperance Scrimough
Jefa del Departamento de Misterios
Jefa del Departamento de Misterios

Mensajes : 40
Fecha de inscripción : 03/02/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Despacho de Scrimough — Novena Planta

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.